Algunas leyendas... se escriben con sangre.
Era uno de los estrenos que más esperaba de la campaña seriéfila del año pasado (fue una de las primeras en aparecer en la sección "
Las que se nos avecinan"), pero esperar desde la barrera y leer unas cuantas críticas no muy esperanzadoras sobre su puesta en marcha, hizo que finalmente no me animara a probar suerte con '
Spartacus: Blood & Sand'. Un aplazamiento al que un año más tarde, he puesto remedio una vez acabada su
primera temporada, irónicamente por leer y escuchar demasiadas cosas positivas sobre ella. Pese a ésto, reconozco que cuando me puse el primer episodio, el 1x01 "La serpiente roja", lo hice sabiendo que la serie iría de menos a más a lo largo de los 13 episodios, por lo que habría que ser paciente y sobre todo ir con las dosis justas de expectativas para no estrellarme de buenas a primeras. Bien, pues una vez vista la apoteosis que es el 1x13 "Matadlos a todos", no puedo decir otra cosa que no sea que he terminado encantado de la vida con este exceso de sangre, sexo y arena que es 'Spartacus: Blood & Sand'.
La historia de la serie, se centra en "Spartacus" (
Andy Whitfield), un tracio que militó en las tropas auxiliares de Roma, de las que desertó para salvar y estar al lado de su mujer, Sura (
Erin Cummings). Cuando fue capturado y separado de su amada, terminó convirtiéndose en esclavo (al no ser ciudadano romano) para poco después acabar siendo comprado por un mercader poniendo rumbo a Capua, a la escuela de gladiadores de Léntulo Batiato (
John Hannah). Esto que he dicho, en cierta medida, podría considerarse la sinopsis o el resumen del primer capítulo. Un episodio que no me pareció tan malo o decepcionante como había leído, pero sí que es verdad que junto con los dos o tres siguientes, distan mucho del nivel que alcanzará la serie en un futuro muy próximo. Son los clásicos capítulos necesarios en el arranque de prácticamente cualquier serie, donde las cosas andan por un camino previsible pero correcto, mientras vas haciéndote con el nombre y las caras de todos los personajes. Hasta este punto, la serie ya me había sorprendido aunque fuera sólo porque me había encontrado con un digno entretenimiento, capaz de dar lo que prometía durante los más de 50 minutos (hay capítulos que casi rondan la hora) que dura por ración. Tarea nada sencilla.
"¡
Yo... soy... Spartacus!"
Hasta el 1x04 "El ser en la fosa", el personaje de Spartacus era el centro de prácticamente todo lo que sucedía, como por otra parte era normal. Había que perfilar al protagonista en condiciones y para ello era inevitable presenciar su reticencia a vivir, de ser esclavo y hasta de convertirse en gladiador. Por suerte, una de las principales características de 'Spartacus: Blood & Sand', es que no se anda por las ramas más de lo debido, lo que hace que en cada episodio pasen multitud de cosas y eso ayude a que la historia avance a pasos agigantados de una entrega a otra. De esta forma, lo que sucede a lo largo de la primera temporada, en otra serie seguro que hubiera dado para un par más si se hubiese cocinado a fuego lento, algo que visto lo visto, no era necesario. Ésta, sin duda, es otra de las razones por las que la serie me ha terminado entusiasmando tantísimo, pues no hay nada como ver que los responsables de cualquier ficción están poniendo sobre la mesa todo el arsenal del que disponen por el bien del espectáculo global. Curiosamente, ésto último es la filosofía de Batiato cada vez que su ludus (escuela de gladiadores) es invitado a participar en algunos juegos romanos. Cuando sólo se tiene un as en la manga, es normal reservarlo para algún momento clave, pero cuando se tienen varios y muy gordos, la fiesta siempre está asegurada, añadiendo encima el aliciente de no saber cuando llegará el momento de ser sorprendido brutalmente. Como ejemplo de ésto, encuentro lo sucedido en el 1x10 "Pequeños obsequios". No digo más. ¡Brutality!
Lo dicho, a partir del 1x05 "Juego de sombras", la serie pierde la etiqueta de simple entretenimiento, para ganarse el de pura diversión que a fin de cuentas, son las dos palabras que mejor la describen. Me da igual que prácticamente todos los actores pequen en algunos momentos de inexpertos (en realidad es lo que son y algunos hasta parecen sacados del mundillo del porno), que la sangre parezca sacada de una viñeta de cómic o que en muchos momentos se abuse de la muestra de carne gratuita (tanto femenina como masculina), pues a la hora de la verdad, no dejan de ser pequeños detalles que no enturbian la función. Ahora que hablo de la sangre, otra cosa que me ha sorprendio, es lo rápido que entré al juego propuesto por la serie, pues está claro que visualmente es totalmente distinta a lo que estoy acostumbrado a ver en la pequeña pantalla, y ya se sabe que pasa con los cambios, no todos estamos dispuestos a aceptarlos de la misma manera. Si desde el principio te propones criticar los efectos digitales de la serie o ponerte quisquilloso con algunos aspectos visuales, es imposible que termines disfrutando del espectáculo, pero si "compras" lo que 'Spartacus' ofrece, te llegarán a parecer más que dignos... e incluso indispensables. El necesario uso del croma y la continua utilización del "stop motion", se convierten en dos marcas de distinción que a la postre, hasta se terminan agradeciendo. Toda una orgía visual.
"No hay más que un camino... matarlos a todos".
Estoy hablando de muchas cosas, pero aún no lo he hecho de las que podrían considerarse las tramas principales. No es casualidad, simplemente no quiero hablar nada de ellas, por si alguien en la sala no sabe mucho sobre la serie y quiere verla próximamente. En mi caso, he llegado sabiendo lo justo y necesario sobre casting, efectos visuales y alguna que otra cosilla más, pero de la historia no sabía nada... y realmente lo he agradecido. Lo que sí voy a hacer, es avisar de que algunos episodios se gastan cliffhangers de esos que "obligan" a que te pongas el siguiente sí o sí, por lo que conviene ir sobreaviso. Al igual que con las tramas, tampoco pienso detenerme en los personajes. Spartacus, Sura y Batiato, son a los únicos que he mencionado, pero no me olvido del juego que han dado Crixo (el co-protagonista), Doctore, Varro, Ashur, Naevia... o esas dos
bitches muy al estilo de Atia en 'Roma', como son Lucrecia (
Lucy Lawless) e Ilithia (
Viva Bianca). Todos ellos aportan mucho para que las diferentes tramas que van apareciendo a lo largo de la temporada, cobren más y más interés... hasta que explotan en esa bacanal que es la season finale, el 1x13 "Kill them all". Nunca el título de un capítulo, hizo tanta justicia a lo visto en el mismo, como éste. Acojonante.
Sobre el último capítulo, señalar simplemente que tenía unas ganas tremendas de verlo por todos los elogios que había escuchado sobre él y que por supuesto eran totalmente merecidos. Si la primera temporada de "Spartacus: Blood & Sand" es un despiporre de excesos casi en su totalidad, lo de sus últimos 20 minutos no tiene nombre. En serio, este capítulo refleja al extremo, lo que es esta serie tanto para lo bueno como para malo: puro exceso, pura diversión. Entiendo que es una serie muy particular y que habrá gente que rechace entrar en su juego por el aspecto visual, por la violencia extrema (todo lo que 'Roma' no supo darme en este aspecto, 'Spartacus: Blood & Sand' me lo ha dado con creces) o simplemente porque no le apetece ver tanta teta y a tanto maromo tapado únicamente con un "pañal", pero valorando a la serie únicamente por sus virtudes, creo que es una oferta de lo más apetecible para todo el que esté buscando una serie con numerosos combates espectaculares (no se escatima al respecto), una historia adictiva y consciente en todo momento de lo que es y de cuales son sus puntos fuertes. No es la HBO, pero precisamente por no pretender serlo en ningún momento, la cadena Starz se ha lucido. No hay nada como que una serie te sorprenda, y a mí ésta, me ha pillado con los pantalones bajados como pocas.
"Aquí es donde los hombres se convierten en dioses". Ahora me toca meterle mano a la segunda temporada, que en realidad no lo es, pues es una precuela de seis episodios que lleva por título, 'Spartacus: Gods of the Arena'. Ha terminado recientemente y por lo que he leído, parece que está incluso mejor que la campaña que acabo de disfrutar como un enano. Veremos, veremos. Por cierto, que la segunda temporada haya sido el experimento que finalmente ha sido (en principio iba a llamarse "Spartacus: Revenge"), se debe a que el protagonista, Andy Whitfield está enfermo de cáncer y desde la serie querían esperar a ver si podía recuperarse. Desgraciadamente no ha sido así y será otro desconocido como
Liam Mcintyre (gracias a
Blogorwell por el chivatazo), quien finalmente se hará cargo de repartir estopa con las dos espadas de ahora en adelante. Una lástima porque el trabajo de Whitfield, es para quitarse el sombrero y más teniendo en cuenta su poca experiencia delante de las cámaras. Dicho esto, ya estoy deseando comprobar cómo continuará la historia después de lo sucedido al final del último capítulo. Algo me dice que la sangre, el sexo y la arena, seguirán muy presentes por Capua... y en todo Roma.